Saludos desde este atrio colocado no sé si en medio de la web o en medio de la nada. Miguel Ángel me incorpora como escribiente en este sitio tan yeyé y megadiseñado para que dé rienda suelta a la maraña de periodista musical que hay en mí. Lo hace o porque me tiene aprecio, o porque tenemos negocios a medias, o porque ha leído algo de mi blog musical (www.diariomusical.net); aún me estoy decidiendo.
No sé si por narcisismo o por sadismo he resulto dejar cuatro cosas claras, antes de que la cosa se ponga chunga.
Para arrancar, el boss, no ha puesto límite en temática ni en la longitud de las frases por lo que yo tampoco pienso ponérmelos. En esta ciber-columna hablaremos de música. De la Santa Música que tanto sirve para amansar a las fieras como para invadir Polonia, disfrutando de la música de cámara y de la cámara de gas.
No es una mirada refrescante, más bien desconcertante porque mirando las entradas que hay antes de mí, la música que me gusta a mí y la música que le gusta a la electronic basca tienen en común que se escucha por la aurícula y poco más. Además, siempre que se entra en una casa en la que te invitan, mejor saludar y decir cómo te llamas antes de sacar la navaja literaria y quedarnos con cuatro vinilos mal cortados.
La cosa va a ir más o menos sobre esto: recomendaciones sobre canciones (lo que más), álbumes (lo que menos) y vídeos (mig i mig) que correteen por la chisma web. Música en definitiva, más alejada de estilos y más pendientes de otras cosas que interesan más: estilo, letra, sentimiento, emotividad, alma, soul...
Nos lo vamos a pasar bien.
— Jaraba
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